La crisis económica y la globalización están
dando lugar al desarrollo de nuevos modelos de negocio sostenibles en el medio
y sustentables económicamente y al desarrollo de nuevas tecnologías que mejoren
las economías, la sociedad y la conectividad en un mundo globalizado y que está expuesto a nuevos
riesgos y retos.
Además se está produciendo un fenómeno social
en el cual lo económico no justifica cualquier fin. En este sentido, está
emergiendo un nuevo perfil de consumidor responsable y exigente en sus
necesidades pero también en sus expectativas de cambio social y experiencia
personal.
El nuevo paradigma económico pasa porque el
desarrollo económico esté en consonancia
con el bienestar individual y colectivo. Por lo tanto los hábitos de consumo
están cambiando y es el consumidor el que está transmitiendo cuál es su
demanda, fundamentalmente a través de las redes sociales. Estamos pasando de un
paradigma de mercado en el que el oferente económico o social realiza su
propuesta de valor, a un nuevo paradigma en el que el usuario está marcando sus
necesidades y expectativas a la vez que valora y difunde los servicios o
productos recibidos y su satisfacción con respecto a ellos a través de las
redes sociales.
En este contexto,
todas las actividades encaminadas a
poner en valor el talento de emprendimientos que satisfagan las necesidades de
desarrollo individual, colectivo y social, además de obtener un rendimiento
económico, están siendo bienvenidas tanto por los ciudadanos como por los
agentes económicos y sociales.
La experiencia nos dice que ciudades de todo
el mundo están favoreciendo el emprendimiento desde sus instituciones para
crear proyectos que mejoren el desarrollo territorial (infraestructura,
desarrollo social y transformación productiva) y el desarrollo tecnológico. Los emprendimientos que más se valoran y se promueven desde las ciudades son los de transformación
productiva y desarrollo tecnológico, donde existe un valor
agregado considerable.
Algunos ejemplos de grandes ciudades emprendedoras son Córdoba (Argentina), donde el desarrollo productivo está vinculado al emprendimiento, la ciudad de Tel Aviv como segundo mayor mercado de capital riesgo del mundo para las start-up, Berlin donde el desarrollo de la ciudad ha sido impulsado por los propios emprendedores, lo cual ha dinamizado la participación del sector público, o la ciudad de Medellín donde se ha puesto en marcha el concurso “capital semilla” por parte de la alcaldía para poder ubicar a los emprendedores ganadores en un parque de emprendimiento. Igualmente existen otras ciudades no tan grandes en volumen pero sí en ideas como son la ciudad de Cuenca, con su proyecto "Impúlsate" donde tuvimos el honor de participar como ponentes, y la ciudad de Loja ambas en Ecuador.
Los recursos y el talento, deben ir
acompañados de una voluntad política que genere el marco y el ecosistema
necesarios para crear emprendimientos en la ciudad, hecho que ya se está viendo en ciudades punteras de
emprendimiento en el mundo.
Las ciudades y sus responsables políticos se
están convirtiendo, y creemos que así debe ser, en los facilitadores del
desarrollo territorial y del emprendimiento en el mundo.






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