Los emprendimientos en industrias culturales
y creativas tienen una característica común y es que en su mayoría carecen de
una de las mayores barreras del emprendedor: los elevados costes fijos.
Es interesante el dato que aporta el informe
reciente de la “Kauffmann Foundation” que indica que en EEUU la industria creativa aporta el 12% del PIB del país. Para
relativizar este dato, en España la aportación es del 5%.
Tomando como
referencia el marco de estadísticas culturales de la UNESCO, las industrias culturales y creativas comprenden aquellos sectores de actividad organizada que tienen
como objeto principal la producción o la reproducción, la promoción, la
difusión y/o la comercialización de bienes, servicios y actividades
de contenido cultural, artístico o patrimonial.
Este enfoque pone
el énfasis en los bienes, servicios y actividades de contenido cultural
y/o artístico y/o patrimonial, cuyo origen es la creatividad humana, sea en
el pasado o en el presente, así como en las funciones necesarias propias a
cada sector de la cadena productiva que permite a dichos bienes, servicios
y actividades llegar al público y al mercado. Por ello, esta definición no
se limita a la producción de la creatividad humana y su reproducción
industrial sino que incluye otras actividades relacionadas que contribuyen
a la realización y la difusión de los productos culturales y creativos.
Las principales características
de las industrias culturales y creativas son:
- Intersección entre la economía, la cultura y el derecho
- Incorporación de la creatividad como componente central de la
producción
- Contenido artístico, cultural o patrimonial
- Bienes, servicios y actividades frecuentemente protegidas por la
propiedad intelectual - derecho de autor y los derechos conexos
- Doble naturaleza: económica (generación de riqueza y empleo) y
cultural (generación de valores, sentido e identidades)
- Alto factor de Innovación y re-creación
- Demanda y comportamiento de los públicos difícil de anticipar
Desde esta
perspectiva que aborda voluntariamente las industrias culturales
y creativas como un conjunto, se distingue por una parte, sectores cuyo
modo de operación es la reproducción industrial o semi-industrial con la
posibilidad de reproducir y distribuir a gran escala sus productos, y por
la otra, sectores en los que los bienes, servicios y actividades no son
reproducibles de manera industrial y operan a pequeña o mediana escala.
Sin embargo, estos
dos modelos comparten una dimensión común de salida al mercado, promoción
y difusión.
Según
el marco de estadísticas culturales de la UNESCO,
la industria creativa consta de
7 dominios
culturales: patrimonio cultural y natural, presentaciones artísticas y
celebraciones (artes escénicas, música, festivales y festividades), artes
visuales y artesanías, libros y prensa, medios audiovisuales e
interactivos, diseño y servicios creativos.
Se estima que en
los próximos 4 años, la industria cultural y creativa podría generar unos 42.000
puestos de trabajo en España, un dato alentado por el fomento del
emprendimiento en el sector y por las
cifras que ya son una realidad en EEUU.






