Todos nos encontramos en el punto donde estamos por las
decisiones que hemos tomado en el pasado. Somos la consecuencia de nuestras
decisiones empresariales. Cuantas veces he visto casos de éxito a los que se ha
llegado como consecuencia, no sólo de un trabajo bien realizado sino, sobre
todo, de una decisión bien tomada. Y cuántas veces ha sido al contrario. Es
curioso que en los casos en los que las cosas no salieron tan bien, en muchas
ocasiones se echa la culpa al exterior. Que si el mercado, que si mi socio, que
si el cliente, que si la competencia, que si los precios….
Hoy me gustaría hablar de los procesos de decisión y de la
importancia de asumir los fracasos para conocer las debilidades propias tanto
profesionales como empresariales, y de su utilidad para aprender y mejorar.
Google premia con nuevos proyectos a los ingenieros que han cometido errores en
sus planteamientos anteriores porque son los que más han aprendido y así se
aseguran de que los nuevos proyectos ya no tendrán, al menos, esos mismos
fallos.
Los pasos de un proceso de
decisión son sencillos:
· - Identificación del caso
· - Recogida de datos
· - Parametrización de la información
· - Valoración según los criterios de decisión
seleccionados
· - Comparativa con otros negocios o experiencias (benchmarking)
· - Propuesta de alternativas
· - Toma de decisión
· - Puesta en práctica
· - Recogida de datos
Cuántas veces se deja un resultado al azar porque no se ha
realizado ni siquiera una recogida de información antes de tomar decisiones
empresariales. Sí, ahora está muy de moda que hay que emprender, pero antes hay
que aprender a emprender y retroalimentar continuamente tu negocio con nueva
formación, experiencia e información. Sin conocimiento aportado por nosotros mismos
o por los consultores que nos ayudarán en el proceso, el riesgo de fracaso es
elevadísimo y las consecuencias son nefastas para una economía que no está para
derroches, ni ahora ni cuando teníamos superávit.
Sí que es cierto que siempre que tomamos una decisión existen
factores que no controlamos (los imponderables) pero también es cierto que
existen muchos ponderables que no ponderamos. Recuerdo el tiempo que se tardó
en aclarar públicamente el inicio de la crisis en el año 2007 en EEUU. Desde
luego, que lo fácil es echar la culpa a los bancos americanos pero la crisis se
extendió en todo el mundo por las malas, mejor dicho, irresponsables decisiones
tomadas por otros bancos no americanos.
La forma de no preocuparse por un problema, es ocuparse del
problema. Pero aún mejor es prevenir el problema anticipando la toma de
decisiones con la mejor decisión al alcance.






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