jueves, 16 de enero de 2014

La consecuencia de nuestras decisiones empresariales

Todos nos encontramos en el punto donde estamos por las decisiones que hemos tomado en el pasado. Somos la consecuencia de nuestras decisiones empresariales. Cuantas veces he visto casos de éxito a los que se ha llegado como consecuencia, no sólo de un trabajo bien realizado sino, sobre todo, de una decisión bien tomada. Y cuántas veces ha sido al contrario. Es curioso que en los casos en los que las cosas no salieron tan bien, en muchas ocasiones se echa la culpa al exterior. Que si el mercado, que si mi socio, que si el cliente, que si la competencia, que si los precios….

Hoy me gustaría hablar de los procesos de decisión y de la importancia de asumir los fracasos para conocer las debilidades propias tanto profesionales como empresariales, y de su utilidad para aprender y mejorar. Google premia con nuevos proyectos a los ingenieros que han cometido errores en sus planteamientos anteriores porque son los que más han aprendido y así se aseguran de que los nuevos proyectos ya no tendrán, al menos, esos mismos fallos.

Los pasos de un proceso de decisión son sencillos:

·       -  Identificación del caso
·       - Recogida de datos
·       -  Parametrización de la información
·       -  Valoración según los criterios de decisión seleccionados
·       -  Comparativa con otros negocios o experiencias (benchmarking)
·       -  Propuesta de alternativas
·       -  Toma de decisión
·       -  Puesta en práctica
·       -  Recogida de datos

Cuántas veces se deja un resultado al azar porque no se ha realizado ni siquiera una recogida de información antes de tomar decisiones empresariales. Sí, ahora está muy de moda que hay que emprender, pero antes hay que aprender a emprender y retroalimentar continuamente tu negocio con nueva formación, experiencia e información. Sin conocimiento aportado por nosotros mismos o por los consultores que nos ayudarán en el proceso, el riesgo de fracaso es elevadísimo y las consecuencias son nefastas para una economía que no está para derroches, ni ahora ni cuando teníamos superávit.

Sí que es cierto que siempre que tomamos una decisión existen factores que no controlamos (los imponderables) pero también es cierto que existen muchos ponderables que no ponderamos. Recuerdo el tiempo que se tardó en aclarar públicamente el inicio de la crisis en el año 2007 en EEUU. Desde luego, que lo fácil es echar la culpa a los bancos americanos pero la crisis se extendió en todo el mundo por las malas, mejor dicho, irresponsables decisiones tomadas por otros bancos no americanos.

La forma de no preocuparse por un problema, es ocuparse del problema. Pero aún mejor es prevenir el problema anticipando la toma de decisiones con la mejor decisión al alcance.



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